En el marco de la conmemoración del Día de la Tierra, reafirmamos nuestro compromiso ambiental a través de acciones concretas y medibles. En el Grupo Plastilene, este proceso se refleja en la actualización del plan de descarbonización , una hoja de ruta que fortalece la respuesta frente a los desafíos del cambio climático y los estándares ambientales actuales.
Desde que definimos nuestra meta de ser carbono neutro en los alcances 1 y 2, la ciencia climática y los estándares internacionales han evolucionado de manera importante. Esto nos llevó a revisar nuestro enfoque y actualizar el plan para alinearlo con criterios más exigentes y con las necesidades actuales del planeta.
En 2024 realizamos este proceso junto a CO2 CERO nuestro aliado en asesoría climática, con el objetivo de fortalecer nuestra estrategia y hacerla más integral.
Uno de los principales avances fue definir metas de largo plazo, no solo para las emisiones específicas —por ejemplo, por kilogramo de material vendido—, sino también para las emisiones totales de la organización.
Este cambio hace que el compromiso sea amplio y retador, porque nos invita a gestionar las emisiones de una forma más completa, considerando el impacto del negocio en su conjunto.
Nuestro plan de descarbonización reúne ocho proyectos organizados en cuatro grandes líneas de trabajo: operaciones limpias, gestión energética, cadena de suministro y ecodiseño.
Cada una aborda un aspecto clave de nuestra operación y nos permite avanzar de manera estructurada hacia la reducción de emisiones.
Incluye acciones enfocadas en la gestión de gases refrigerantes, una fuente de emisiones que requiere control, seguimiento y mejora continua dentro de la operación.
Es uno de los pilares del plan. Aquí se agrupan iniciativas relacionadas con la autogeneración de energía, el abastecimiento de energía sostenible certificada y la eficiencia energética en toda la organización.
En el caso de Novalene, por ejemplo, la autogeneración tiene un papel importante dentro de este esfuerzo. A la vez, seguimos avanzando en sistemas y prácticas que nos ayuden a usar la energía de manera más eficiente.
Tiene un peso importante dentro de nuestro inventario de emisiones. Por eso, una parte del plan está enfocada en trabajar con proveedores clave.
Esto incluye, por un lado, a nuestros proveedores de transporte, con quienes hacemos seguimiento a su desempeño climático. Por otro, a los proveedores de materiales y servicios que concentran la mayor parte de las emisiones asociadas a esta categoría.
De hecho, en 2024 identificamos que 12 proveedores representaban el 80 % de estas emisiones. En 2025, el análisis mostró una concentración aún mayor: 8 proveedores representaban ese mismo 80 %. Este hallazgo nos permite enfocar mejor los esfuerzos y trabajar de forma más cercana con quienes tienen mayor incidencia en nuestra huella.
Además, el plan contempla acompañar a otros proveedores que, aunque hoy no cuentan con capacidades tan desarrolladas en gestión de gases de efecto invernadero, sí tienen un impacto relevante dentro del inventario. La meta es avanzar con ellos de manera conjunta y fortalecer sus capacidades.
Esta etapa contempla aumentar la incorporación de materiales PCR; es decir, resinas recicladas posconsumo producidas en nuestra planta de Reciclene.
El uso de materiales reciclados contribuye de manera importante a la reducción de emisiones y conecta nuestro plan de descarbonización con la apuesta por la circularidad
Más que una meta estática, nuestro plan de descarbonización es una ruta en constante evolución. Actualizarlo significa reconocer que el contexto cambia, que los desafíos son cada vez más exigentes y que la sostenibilidad requiere decisiones concretas, medibles y de largo plazo.