26 DE OCTUBRE, 2026

Sostenibilidad son acciones: los avances y retos que dejó nuestro encuentro en Guatemala

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La sostenibilidad dejó de ser una conversación sobre lo que podría pasar. Cada vez más, se trata de demostrar qué se está haciendo, medir sus resultados y prepararse para lo que viene.

Esa fue una de las ideas centrales de la octava edición del Evento de Sostenibilidad del Grupo Plastilene, transmitido desde Guatemala y dedicado a compartir los avances de 2026, las tendencias que están transformando la industria de empaques y los desafíos que marcarán los próximos años.

Durante 90 minutos, representantes del Grupo Plastilene, Papelera Internacional y la Fundación Centro Guatemalteco de Producción Más Limpia abordaron la sostenibilidad desde diferentes perspectivas: innovación, regulación, economía circular, cambio climático, consumo y responsabilidad compartida.

El empaque del futuro empieza a definirse hoy

Monomaterialidad, reciclabilidad y contenido de plástico reciclado posconsumo (PCR) fueron algunos de los conceptos que tomaron protagonismo en la conversación.

Luisa Ribero, directora corporativa de Sostenibilidad del Grupo Plastilene, destacó que la industria avanza hacia estructuras más ligeras, más fáciles de reciclar y con mayor incorporación de material reciclado, mientras el entorno regulatorio se vuelve progresivamente más exigente.

El desafío está en lograrlo sin olvidar la función principal del empaque: proteger adecuadamente el producto.

Stefano Pacini, presidente del Grupo Plastilene, reforzó esa necesidad de tomar decisiones basadas en evidencia. La sostenibilidad, explicó, requiere evaluar científicamente los impactos de cada alternativa y desarrollar soluciones que, además de ser ambientalmente favorables, puedan implementarse técnica y económicamente.

Ese enfoque ya se refleja en desarrollos como los separadores de alimentos elaborados en polietileno monomaterial, diseñados para sustituir estructuras de papel encerado difíciles de reciclar, y en nuevas soluciones para empaques asépticos que buscan reemplazar combinaciones tradicionales de diferentes materiales.

Del modelo lineal a uno circular

Uno de los datos más contundentes del encuentro mostró cuánto puede cambiar una operación cuando la circularidad pasa de la estrategia a la práctica.

En 2018, el Grupo Plastilene producía 0 kilogramos de PCR. En 2025, esa cifra alcanzó 3.261.680 kilogramos.

En paralelo, la incorporación de plástico reciclado en nuevos empaques pasó de 3.136.000 kg en 2018 a 4.967.750 kg en 2025.

El avance también es visible en Guatemala. En Technofilms, las primeras pruebas realizadas en 2024 dieron paso a un consumo promedio de aproximadamente 12.000 kg mensuales de PCR en 2025 y cerca de 44.000 kg mensuales en 2026.

Hoy, para el mercado centroamericano, se desarrollan incluso estructuras con hasta 50 % de contenido reciclado, lo que permite sustituir la mitad de las resinas vírgenes utilizadas en esas aplicaciones.

El siguiente reto es llevar la circularidad aún más cerca de los lugares donde se generan los residuos. Para Centroamérica, la aspiración es desarrollar una cadena local capaz de recolectar, clasificar, lavar y transformar material posconsumo en nuevas resinas PCR, reduciendo la dependencia del material transportado desde otros países. 

Decir que un empaque es sostenible ya no es suficiente

A medida que aumentan las exigencias regulatorias, también cambia la manera de comunicar los atributos ambientales.

Durante el encuentro se destacó la importancia de contar con certificaciones y validaciones de terceros que permitan respaldar afirmaciones sobre reciclabilidad, contenido reciclado o huella de carbono.

La conversación puso sobre la mesa un principio cada vez más relevante para fabricantes y marcas: las declaraciones ambientales deben estar soportadas por información comprobable.

En mercados como Europa y Estados Unidos, esto ya condiciona la forma en que pueden comunicarse determinados atributos de un producto. Para el Grupo Plastilene, anticiparse a esas exigencias forma parte del acompañamiento que brinda a sus clientes.

Descarbonizar también implica trabajar en cadena

La reducción de emisiones fue otro de los grandes temas.

El plan de descarbonización del Grupo Plastilene avanza en cuatro frentes: eficiencia dentro de las operaciones, gestión energética, trabajo con proveedores y sustitución progresiva de materias primas vírgenes mediante PCR.

Un dato permite dimensionar la importancia del trabajo colaborativo: solo ocho proveedores concentran alrededor del 80 % de las emisiones asociadas a una de las categorías de la cadena de abastecimiento del Grupo. Por eso, reducir la huella de carbono no depende únicamente de lo que sucede dentro de las plantas, sino también de las decisiones que se toman junto a proveedores, clientes y aliados.

382 conexiones que también se convertirán en una acción

El encuentro cerró con 382 personas conectadas simultáneamente, el pico más alto registrado durante la transmisión.

Ese número tendrá una consecuencia concreta: 382 árboles serán sembrados con el respaldo de nuestro aliado ECOLOGIC en la Amazonía colombiana, reafirmando  el compromiso anunciado antes y durante el evento.

Más allá de esa iniciativa, el encuentro dejó una idea común entre las diferentes voces participantes: ninguna organización puede resolver por sí sola los desafíos ambientales.

Fabricantes, marcas, recicladores, proveedores, consumidores, gobiernos y academia forman parte de la misma cadena.

Y mientras la regulación, la tecnología y las expectativas del mercado continúan evolucionando, para el Grupo Plastilene el camino sigue siendo el mismo: medir, innovar, trabajar en alianza y convertir los compromisos en acciones.

Porque, como se recordó durante el cierre desde Guatemala, la sostenibilidad no son solo palabras: son acciones.

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