Durante décadas, las bandejas de poliestireno expandido (EPS) han sido una solución
eficiente para empacar alimentos frescos como carnes, pollo, frutas y verduras. Son
livianas, económicas y protegen adecuadamente el producto.
Sin embargo, su principal ventaja también representa su mayor desafío: su
reciclabilidad es limitada. Debido a su baja densidad, el EPS es difícil de recolectar,
transportar, clasificar y reciclar.
Por esta razón, su uso está siendo restringido en diversas regiones del mundo y
enfrenta regulaciones en varios estados de Estados Unidos.
Ante este escenario, la industria de alimentos necesita alternativas que mantengan el
desempeño del empaque y respondan a los nuevos estándares de sostenibilidad.
Desde 2015, en el Grupo Plastilene hemos desarrollado Paper-Like, una tecnología
creada a partir de procesos internos de investigación orientados a reducir el uso de
materiales y ofrecer soluciones más sostenibles para la industria de alimentos.
Paper-Like es un material plástico con apariencia de papel que combina propiedades
de ambos mundos.
Para el consumidor final se percibe como cartulina. Para la industria funciona como una
“drop-in solution”, que puede utilizarse en las mismas líneas de producción
existentes sin requerir cambios operativos ni inversiones adicionales.
Ofrece características similares al papel:
● Se dobla
● Se rasga
● Permite impresión
Y mantiene propiedades clave del plástico:
● Resistencia a humedad
● Resistencia a grasas
● Alta durabilidad
Además, es un mono-material, lo que facilita su reciclabilidad frente a estructuras
multimaterial (plástico, papel, cartón, cera, entre otras) difíciles de separar.
Otro aspecto relevante es su menor huella de carbono frente a otras alternativas de
empaque.
Gracias a su versatilidad, la tecnología Paper-Like ha abierto oportunidades en
múltiples aplicaciones de empaque, entre ellas:
● Empaque para tocineta
● Empaques para congelados
● Panadería y pastelería
● Cajas para leche o jugos
● Separadores de queso
Estas aplicaciones demuestran el potencial del material para reemplazar estructuras
multimaterial y mejorar su reciclabilidad.
A partir de esta tecnología surgió ReTray (Patent Pending Recyclable Tray), una
bandeja diseñada específicamente para reemplazar las bandejas de EPS utilizadas en
alimentos frescos.
ReTray mantiene el desempeño funcional del EPS, pero con menor impacto
ambiental.
Entre sus principales características destacan:
● resistencia a humedad y grasas
● estabilidad estructural
● compatibilidad con líneas de empaque existentes
Su mayor densidad frente al EPS facilita el manejo, transporte, clasificación y reciclaje
dentro de los sistemas de recuperación de materiales.
Al mismo tiempo, sigue siendo una de las soluciones más livianas disponibles para
reemplazar el EPS, manteniendo la eficiencia logística.
Aunque la idea nació en Colombia, el proyecto encontró una oportunidad clave cuando
CIFT Ohio conectó al Grupo Plastilene con Caruso USA, productor de Fresh-Cut
Sweet Corn.
Caruso buscaba alternativas para reemplazar las bandejas de poliestireno utilizadas en
su proceso de empaque.
Tras recibir muestras de ReTray en Ohio, realizaron las primeras pruebas. Poco
después llegó la confirmación: una fotografía con las mazorcas empacadas en la nueva
bandeja.
El sistema funcionó. Ese momento marcó el paso de un desarrollo de laboratorio a
una solución validada con un cliente real.
El proyecto fue posteriormente presentado en NextCycle, iniciativa liderada por la
Universidad de Michigan para impulsar soluciones de empaque sostenible.
Con el apoyo de CIFT y la Universidad de Ohio, el proyecto entró en un proceso de
aceleración similar al de una startup.
Durante este proceso se obtuvieron resultados clave:
● corridas exitosas en líneas automáticas
● vida útil equivalente al EPS
● clasificación automática aprobada como objeto 3D
● identificación del material como HDPE
El jurado de NextCycle reconoció el proyecto como “Proyecto más innovador”,
otorgando además un incentivo económico.Reciclable por diseño y por sistema
En Colombia, Paper-Like ya puede considerarse reciclable gracias a la infraestructura
existente y al trabajo con recicladores para su identificación y recuperación.
En Estados Unidos, la clasificación de un material como reciclable requiere dos
validaciones clave:
● aceptación en MRFs (Material Recovery Facilities)
● conformidad con los lineamientos de la APR (Association of Plastic
Recyclers)
Las primeras pruebas ya superaron la fase inicial de clasificación. Actualmente el
equipo trabaja con asociaciones y recicladores para completar el proceso de validación.
Una idea solo se convierte en innovación cuando el mercado la adopta.
Hoy, ReTray ya ha dado un paso importante: pasó de los prototipos iniciales a la
validación con un cliente final, el respaldo de un programa como NextCycle y la
obtención de una patente en Colombia.
El siguiente desafío es escalar la producción, completar las validaciones de
reciclaje en Estados Unidos y demostrar su desempeño en operación real.
Si esto se logra, el desarrollo impulsado desde Colombia y acelerado junto a Caruso
USA puede convertirse en un ejemplo de cómo una iniciativa de sostenibilidad
puede transformarse en adopción masiva dentro de la industria de empaques.
La industria de alimentos está buscando soluciones sostenibles que funcionen en las
líneas actuales. ReTray demuestra que es posible.