Foro de Economía Circular en Bolivia: aprendizajes para una transición ordenada y efectiva
Gracias a la invitación de Swisscontact, organización de cooperación suiza, y al apoyo de Acoplásticos, participamos en el Foro Internacional de Economía Circular en Bolivia, para compartir la experiencia colombiana en la regulación de plásticos de un solo uso y los retos de implementar modelos circulares. Buscamos aportar lecciones prácticas, promover marcos normativos ajustados al contexto local y demostrar que la circularidad es posible cuando cada eslabón asume su rol. ¿Qué contamos en el escenario?
Presentamos, de forma concreta, tres ejes:
Quiénes somos y cuál es nuestra estrategia Explicamos el alcance del Grupo Plastilene y el marco de nuestra estrategia de innovación sostenible. En ella se articula la economía circular con frentes como gestión de regulaciones y asociaciones, innovación de materiales, desempeño ambiental y trabajo con clientes y aliados.
La ruta regulatoria en Colombia Compartimos el contexto de la ley de plásticos de un solo uso (2022) y el reto que supuso la tardía reglamentación de requisitos como el contenido 100 % PCR. Este desajuste entre prohibiciones y lineamientos aplicables nos obligó a reaccionar con rigor técnico y rapidez.
El “Plan B” que nos permitió seguir cumpliendo Ante la imposibilidad de avanzar a tiempo con ANLA y con organismos que debían acreditarse ante ONAC (como Icontec y el ICIPC), realizamos un Análisis de Ciclo de Vida con una entidad de tercera parte para nuestras bolsas de punto de pago. Esta decisión basada en ciencia permitió a nuestros clientes mantener la continuidad del negocio cumpliendo, criterios ambientales medibles mientras la institucionalidad se ponía al día.
Un panel para mirar el sistema completo
Participamos, además, en un panel moderado por Swisscontact, junto a Ana María Villegas (Xiclo), quien lidera modelos de reuso para reemplazar plásticos de un solo uso. El intercambio permitió profundizar en tres dimensiones:
Rol del consumidor: sin cambios en hábitos (separación en la fuente, devolución, reuso, preferencia informada), el mejor diseño circular pierde tracción.
Rol de los gobiernos: además de prohibir, deben habilitar (reglamentar a tiempo, acreditar organismos, generar incentivos y compras públicas responsables).
Competitividad y formalidad: cuando se compite con informalidad que opera solo por precio, la empresa que invierte en cumplimiento y trazabilidad queda en desventaja. La política pública debe cerrar esa brecha.
Bolivia hoy: punto de partida y oportunidad
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Bolivia está en una fase temprana de su marco normativo para plásticos de un solo uso. En terreno observamos baja separación en la fuente y una alta disposición a relleno sanitario. Por eso, el mensaje de nuestra directora corporativa de sostenibilidad, Luisa Ribero, fue claro en el evento: “no se trata de copiar leyes, sino de adecuarlas a la realidad y contexto de cada país: su infraestructura, sus cadenas de valor, su cultura de consumo y sus capacidades institucionales”.
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Algunas recomendaciones:
Secuencia antes que velocidad: prohibir sin reglamentar puede generar cuellos de botella y riesgos de desabastecimiento. La transición debe calendarizarse con rutas técnicas y verificables.
Incentivos alineados: compras públicas, beneficios tributarios a la inversión circular, y control efectivo a la competencia informal son palancas críticas.
Educación al consumidor: separar, devolver, preferir reuso y reciclar sí cambia el panorama cuando hay sistemas que lo hacen fácil y confiable.
Lo que nos deja el foro
Posicionamiento regional: compartir la experiencia colombiana nos acerca a ecosistemas que, quizá, no teníamos mapeados y consolida al Grupo Plastilene como un actor técnico y colaborativo en América Latina.
Agenda de colaboración: reforzamos vínculos con Swisscontact, Acoplásticos, iniciativas de reuso y reguladores, para promover pilotos binacionales que aceleren el aprendizaje.
Validación del enfoque del Grupo Plastilene: la combinación de innovación tecnológica, cumplimiento medible (ACV, PCR certificado) y diálogo institucional es la vía para que la circularidad deje de ser promesa y se vuelva operación diaria.
Nuestra experiencia confirma que prohibir no basta. La economía circular requiere reglas claras a tiempo, capacidades instaladas y una cadena alineada: productores que invierten y rediseñan, gestores que valorizan, comercios que informan, consumidores que separan y devuelven, y Estados que reglamentan, acreditan y controlan. Cuando eso ocurre, sí es posible mantener el abastecimiento, mejorar impactos y construir mercados formales y competitivos.
Salimos de Bolivia con la convicción de que la región puede acelerar si evita atajos normativos y prioriza secuencias realistas apoyadas en datos. Desde el Grupo Plastilene seguiremos aportando conocimiento, piloteando soluciones con nuestros clientes y aliados, y promoviendo un marco que haga del ciclo una realidad medible, trazable y transparente.
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